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La Notte -1961- M. Antonioni
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Tema: La Notte -1961- M. Antonioni

  1. #1

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    Predeterminado La Notte -1961- M. Antonioni

    Tras ver esta película de Antonioni resulta difícil no poder comentarla. Mi tiempo me ha permitido elaborar una especie de reflexión sobre ella. Antonioni o gusta o es odiado, pero no resulta indiferente.

    Saludos_!


    Si soy capaz* xd la publico en
    http://cine.etsas.org/
    NO DUERMO & NADA.

  2. #2

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    Predeterminado Re: La Notte -1961- M. Antonioni

    LA NOCHE: tintes de incomunicación



    T.O.: «La Notte». Dirección: Michelangelo Antonioni.
    Guión: Michelangelo Antonioni, Ennio Flaiano y Tonino Guerra. Fotografía: Gianni Di Venanzo.
    Música: Giorgio Gaslini.
    Dirección artística: Dean Tavoularis. Producción: Emanuele Cassuto. Montaje: Eraldo Da Roma.
    Intérpretes: Marcello Mastroianni (Giovanni Pontano), Jeanne Moreau (Lidia), Monica Vitti (Valentina Gherardini), Bernhard Wicki (Tommaso Garani), Rosy Mazzacurati (Rosy), Maria Pia Luzi (Patient), Guido A. Marsan (Fanti), Vincenzo Corbella (Sr. Gherardini), Ugo Fortunati (Cesarino), Gitt Magrini (Sra. Gherardini).
    Duración: 122 min. Italia / Francia, 1961.


    [img width=571 height=310]http://www.subirimagen.es/08/0102/20614/Sin_20t_EDtulo-1.jpg[/img]



    Argumento en fuga
    A veces se tiene la impresión –se llega a acusar- de que el cine de Antonioni cuenta historias aburridas de forma aburrida. Se le critica por su frialdad, por unos discursos excesivamente trascendentes de sus personajes, que a veces parece que viven por y para filosofar.

    Cierto es que sus películas no transmiten un argumento (se podría decir que hasta lo aborrecen), de tal forma que el espectador medio se verá afectado por dosis de impaciencia que lo alejen del seguimiento escénico para esperar únicamente que la historia se resuelva cuanto antes.

    De tal forma que La noche (segundo film de una trilogía de historias (La aventura (L'aventura, 1959- y El eclipse -L’eclisse, 1963-, sobre la incomunicación), centrada en una clase social concreta, se sumerge en la sinuosa complejidad de la naturaleza humana, exhibiendo verdades de forma sincera. Algo que aparentemente carece de asombro. Pero la cosa cambia cuando caemos en la cuenta de que nuestras vidas están más llenas de silencios, de tiempos muertos y de búsqueda, que de idilios imposibles, de frases perfectas para cada momento, de persecuciones por la ciudad, de romanticismo hollywoodiense.

    Hoy en día el cine de Antonioni no llama la atención, no obstante conserva una aguda mirada sobre la incomunicación, la dificultad de expresar lo que uno piensa sin que los demás no te entiendan y te miren extrañados, y el hastío ante la rutina, con la impotencia de no poder arreglarlo. De hecho creó con este tipo de films un "nuevo lenguaje cinematográfico".


    Con todo, cabe preguntarse, antes de ver sus películas, o tal vez después, la siguiente pregunta:
    ¿Hace falta un argumento para crear una película?


    Miseria humana
    Apoyándose en las interpretaciones de Marcello Mastroianni, Jeanne Moreau y Monica Vitti, se analiza y se cuenta* la historia del deterioro de un matrimonio burgués: él, Giovanni Pontano, escritor de fama, y ella, Lidia, mujer rica, cansada de tanto éxito de su marido. Superados por la rutina y el aburrimiento, visitan a un amigo enfermo en el hospital, a punto de morir. A partir de aquí empieza una historia pesimista donde la alienación psicológica sume a ambos en un particular malestar del cual intentan huir. Podría resultar tediosa, como si se nos quisiera dar una clase pedante sobre la naturaleza humana, sin embargo, percibimos, si lo pensamos, que lo que se cuenta, podría llegar a ser cierto, profundo y real.

    El sexo femenino se centraliza, y* el argumento -o tal vez concatenación de secuencias- recoge el interés por representar el tiempo muerto, por detenerse en el instante de la espera.

    La pareja lleva una vida repleta de eventos sociales donde se codean con gentes de alta sociedad, artistas, intelectuales, ricos empresarios, etc. Y no resulta inverosímil, como así les ocurre, terminar perdiéndose en ese mundo de artificiosidad donde todo está al alcance de la mano y por tanto, donde impera el antojo. Así, en lugar de diálogo, percibimos innumerables ruidos; ruidos de la ciudad que sustituyen a las palabras: cláxones de coches en atascos, sirenas, aviones, helicópteros…

    Es esta incapacidad de comunicarse lo que parece conducir a la pareja al desamor, más expresado por Lidia (que llega a confesarlo a su marido, mientras éste afirma quererla aún). El desafecto se va tejiendo entre paseos, esperas, conversaciones banales, fiestas y trapicheos.
    Pero es un desamor de la vida real, sin grandes certezas, lleno de dudas y de confidencias, un desamor, en definitiva, manchado de amor.
    Es, sin duda, la verdadera ambigüedad de las relaciones humanas, dada la complejidad de sus protagonistas.

    Todo ello se cuenta de modo solvente, en secuencias por lo general de larga duración que, sin embargo, entrelazan bien la narración sin que el espectador se pierda en ningún instante.


    Reflexiones en celuloide
    Antonioni sabe dominar la imagen en movimiento, y en "la Noche" se puede apreciar esto desde el principio al fin, con cada uno de sus encuadres estéticamente pensado en cada uno de sus milímetros, cada movimiento de los actores que deambulan por la pantalla sutilmente, sin que sus movimientos sean bruscos, el trato que se les da logra hacer de ellos algo suave y armonioso, la textura de cada uno de los escenarios por los que se desarrolla la acción, cuidados y encajados, que generan una belleza visual.

    Las palabras de Mastroianni y Vitti parecen realmente vacías, sin nada que contar, pero cada uno de sus gestos llevan consigo un gran contenido que explota al final de la cinta de una forma inesperada, inimaginable.

    Sin olvidar la reflexión implícita de Antonioni, que ejercía una crítica hacia la burguesía europea en decadencia en esos momentos, a diferencia de sus contemporáneos, que realizaban este tipo de lecturas y críticas sociales desde el lado contrario de la sociedad, desde el lado de la calle, desde el punto de vista de los obreros.

    La noche está llena de una serie de escenas clave.* La estancia en el hospital donde está ingresado un amigo del matrimonio, la salida de Lidia del mismo, Giovanni y la enferma, Giovanni y Lidia en la recepción en la editorial, Lidia sola en el suburbio, la espera de Giovanni, la llamada, la reunión, el regreso a casa, la salida a cenar en un cabaret, el triste strip-tease, que preceden al de la larga fiesta que dura toda la noche, “La Noche” de la película.
    *

    Ingenua literatura
    El día en que transcurre la acción de la película se celebra una recepción por la aparición de un libro de Giovanni. El personaje no es un escritor "serio", un escritor profesional, circunstancia matizada por el propio Giovanni cuando explica que si bien su esposa es rica él aún así no necesitaría -en última instancia- su dinero. Cuando aparece Valentina (Mónica Vitti) la clave inicial que la convierte para Giovanni en un personaje atractivo reside en el hecho de que la muchacha está leyendo "Los sonámbulos", de Hermann Broch.

    La aparición de referencias literarias de dicho tema no es circunstancial ni anecdótica. Porque en principio esta visión crítica relacionada con la literatura, quizás surge de ella. Y por el hecho de que el personaje principal sea un escritor, oficio que lo define ante los otros -la esposa, los amigos, los desconocidos- y con el cual él a su vez se define ante sí mismo. Giovanni es escritor como Sandro en "La Aventura" es arquitecto, como el anfitrión de "La Noche" es industrial, hombre de empresa.


    Crisis nocturna
    Como pasaba en "La aventura", en "La noche" hay una crisis, una revelación, el descubrimiento de la inherente desolación de unas vidas. El episodio final -Lidia y Giovanni solos- muestra la ineludible aparición de la verdad y el intento de evasión de la pareja (particularmente de Giovanni) a la verdad más elemental del sexo. Pero el amor se ha ido muriendo, sin saber por qué; la noche no tiene nada de exaltante ni de mágico. Si algo demuestran sus siluetas es la imposibilidad del amor: la fórmula de Lidia -el recuerdo- es tan inútil como la de Giovanni -el sexo-.

    A lo largo de la noche Lidia se va demacrando y cada vez se vuelve más pálida y más rígida a medida que las horas conforman el repertorio de desilusión, de quiebra, de mentiras desentrañadas. Porque ella lo ignoraba, o no lo quería aceptar; Giovanni, en cambio, sí debía saberlo plenamente. Ya que tales son las "cosas" que un escritor debe conocer; su visión de la vida se lo imponen; es posible que en unas horas de tedio tales hechos se manifiesten con más evidencia, pero es impensable que se le "revelen" o sorprendan, como parece que a Giovanni le sucede en "La Noche".

    Ahí reside uno de los puntos debatibles del filme. Un escritor sabe estas cosas; si no, puede ocultarlas en el cinismo, en la simulación, pero no desconocerlas. Su oficio está vinculado dialécticamente a un método de expresión; los dos términos constituyen una unidad.

    Y es que Antonioni introduce en su cine el existencialismo típico francés y la intuición filosófica, se apropió de ellos y los traduce a su forma, de ahí que La noche reitere en muchos aspectos las reflexiones que se derivaban en La aventura.


    Mímesis aventurada
    En cierto modo parece como si en un momento de su carrera Antonioni hubiera hallado su estilo y su repertorio, y que hubiera deseado explotar en "La noche" unos descubrimientos previos.
    En esta película Antonioni parece que intenta normalizar lo tratado en "La aventura". "La noche" retoma, con cierto paralelismo, las situaciones, los temas, los propios personajes (quizá fin próximo) de "La aventura". De ahí cierto malestar, ese mimetismo, esa inercia, ejercidas en dicha película cuando consideramos la forma y el contenido de "La noche".


    Aunque Antonioni no era un cineasta tan honesto como para disimular artificialmente la redundancia de este estilo; en vez de eso los depura; "La noche" tiene un rigor más notorio que el de "La aventura". Ambos filmes se basan sobre la ambigüedad; pero la de "La noche" es tan pura que, paradójicamente, se vuelve evidente: la intuición se convierte en tesis. Antonioni niega las facilidades del dramatismo, de la intriga;su lenguaje fluye depurado; pero de este ascetismo surge no tanto una creación artística -unos seres únicos en una situación única- como una ideología.

    "La noche" es, en cierto modo, un manifiesto estético, pero su consecuente carácter programático deja también la sensación de que hay algo superfluo, algo innecesario y baldío en la detallada y minuciosa belleza de esa noche.

    Es un prólogo paralelo al de "La aventura": no volvemos a ver al enfermo -no volvemos a ver a la muchacha desaparecida en La Aventura- pero, en ambos casos, la ausencia o la muerte asedian a los otros personajes; su permanencia invisible, su intromisión son las que distorsionan luego las certezas usuales de la pareja: la tolerancia, la compañía, la ternura.

    Al igual que en "La aventura", es la mujer, es Lidia, quien rehúsa a aceptar las órdenes de la razón; implícitamente rechaza la suficiencia de la causalidad de la "naturaleza" o del "destino"; la muerte del enfermo es inaceptable, y su poder de subversión agita, satura y contamina de muerte los fundamentos de la existencia de Lidia.
    De forma que trata de volver a poner todo en orden, y en su intento sólo se encuentra con el pasado; en forma tangible procura recapturar las viejas certezas, el sosiego y el amor perdidos: vuelve al lugar de los paseos enamorados, lee una carta en la que Giovanni le hablaba de su amor...

    Es la lectura de dicha carta lo que constituye el momento más difícil de la película: una confrontación violenta a la que los amantes, en un momento donde el tiempo se ha congelado, descubren una verdad que incluso no es correspondida: la pérdida del amor.



    Lección de arquitectura
    También Antonioni* se nos presenta, una vez más, como arquitecto en La noche.

    La II Guerra Mundial impone un cambio en la perspectiva que el hombre de ese momento tiene sobre el mundo en el que vive. En el arte, y por ello también en el cine, las consecuencias de ese golpe social no se hacen esperar, surgiendo nuevas miradas aún con el decorado de fondo de los escombros y la devastación. Surge así el llamado ‘cine moderno’. Y es que el neorrealismo sería el primer movimiento que pusiese en relieve dicho cambio de actitud frente al mundo; la severidad y fealdad de la vida son protagonistas ahora en la gran pantalla. El cine se llena de verdad.

    Basta ver las primeras secuencias de la película para entender que nos encontramos en un Milán de posguerra, en una ciudad que intenta mostrar su esplendor con el brutalismo de edificios rascacielos, contrastado por otra parte con edificios en ruina –escena de la niña llorando en un solar vacío- edificios miesianos y una ciudad caótica que deposita su confianza en el progreso, y en consecuencia en el caos, en el trafico, en laberintos de asfalto y hormigón.

    Simetrías y antimetrías completan unos enfoques que intensifican la desesperanza, la incomunicación, el hastío. Ángulos que reflejan estados de ánimo. Espacios que revelan la soledad en arquitecturas ajenas, suntuosas, tétricas.

    Así es el cine de Antonioni: bello, agresivo, crítico, duro, silencioso pero estruendoso, pictórico, equilibrado; una manera diferente de hacer cine, una manera única de fijar fotograma por
    fotograma en el celuloide.

    Se puede amar, o se puede odiar. Puede atraer o puede aburrir, lo que no se puede negar es que se trata de un cine con belleza, que no deja descansar a la retina ni siquiera un segundo.


    …Y eso es lo que nos hace falta.


    * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *L_r_S
    NO DUERMO & NADA.

  3. #3
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    Predeterminado Re: La Notte -1961- M. Antonioni

    {2} Bravo Michin, me ha parecido muy interesante tu crítica, le has pegado un buen repaso al espléndido cine de Antonioni. Quizás demasiado extensa, ya que a veces hablas más de su cine en general que de la película pero se agradece la información suplementaria, que para el que no la conozca sirve de introducción.

    Parece que no conseguiste publicarla en "la cinta de sueños" si te resulta difícil, lo puedo hacer por tí. Ya me dices...

    Cómo fan de Antonioni, sólo puedo señalar que el cine después de Antonioni no volvió a ser el mismo. Su ruptura narrativa no es más que una nueva entidad para la narración, que no desaparece, sino que se hace verdaderamente cinematográfica y reside en la fotografía, el movimiento de la cámara y los actores -casi objetualizados- y por supuesto el ritmo del montaje y la música. Aparece entonces, con clara definición, una nueva forma de leer el cine. Esta vez escrita en su lenguaje. Luz y movimiento como principales armas de la emoción moderna... las viejas y obsoletas estructuras de guión: desintegradas.

    Los genios hacen que su obra trabaje aún cuando ellos ya están muertos y el cine de Antonioni sigue trabajando.

    Un saludo cinéfilo y nunca solteis la mano de Antonioni.
    Lo peor es cuando has terminado un plano y el AutoCAD no aplaude.

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